
Te estoy mirando fijamente
porque no quiero perderme nada.
Ya no quiero perderme más cosas tuyas.
No mires el reloj.
Sí, llevo mucho tiempo esperándote.
Ahí me tienes,
vestida de invierno,
esperando que te acerques y me abraces.
¿Qué esperas?
¿Has pensado en mí?
Yo he contado todos los segundos
de todos los minutos
de cada hora
de todos estos años.
He contado las olas.
He contado las nubes que me han tapado el sol.
Aquí me tienes con los ojos bien abiertos.
¿No vas a decir nada?
