
Después de una lágrima sacudí las manos y me frote la cara. El dedo índice pasó cerca de mi boca que musitaba hipótesis y se puso a explorarlas.
Quise empuñar el misterio de cristal, evaporante,
Pero el mismo se transformo en mi castigo y yo en su rehén
Y no puedo hacer nada más
Que experimentar el pánico por la impotencia de deshacerme de este cuerpo extraño
Y no puedo hacer nada más
Que disfrutar la belleza de poseer un tesoro
Adorno polar del otro polo
Tan transparente y tan opaco
Fresco cristal que quema
Si trato de arrancarlo, se robara una capa de mi piel,
Si permito que se que de prendido,
Agotara mi tacto normal
Y estimulara una nueva forma de sentir
Sin pellejo, sin filtros ni maquillaje,
Del interior de la carne.
Sacudirse en vano, huir o permanecer,
Todo aumenta el terror a salir del estado normal
Todo por este cáncer glacial que vino a calmar mi ardor
Que me contagie en el desierto mientras cavaba, pala en mano
Una tumba para descansar.
De hecho, este dolor fue el que me despertó
De mi apacible siesta.
Mi cuerpo, hundido en las capas geológicas,
Había logrado mantener la tibieza del lugar sin sombras,
Ni siquiera la propia
Ajeno a los ciclos del día,
Y aunque tan cercanos estaban mis huesos a la tierra,
Aún así se mantenían inmunes a ella.
Y la vista tan apagada a los sentidos…
Comía damascos como quien toma agua,
Y al saltar de una inflada de pecho a otra,
El aspirar arena me era casi como un simple cosquilleo tras la oreja.
La cercanía de la muerte, inquieta,
Y cuando creemos que aún nos queda calendario,
Una herida en la palma de la mano significa morir un poco.
Pero este polo que me salta
En un atraco sin sombra,
Cauteriza la muerte y se lleva un trozo de piel consigo,
Se extiende mi vida en el acto,
Pedazo de alegría, extracto azul…
Como los unicornios.
Arritmia al corazón, a la razón.
Al principio no duele tanto, ni te percatas siquiera.
El problema llega cuando te das cuenta que tienes cáncer
E intentas desligarte en vez de asumirlo
¡y que angustia, no se puede!
Solo queda aprender a vivir con esto,
Con los escalofríos, con el rubor, los celos
Con labios que arden y sangre en los puños,
Con la materia que te abandona en el vapor
Juega con tu rostro
Al huir con tiras de tu envoltorio de mundo,
…aunque se hace líquidamente tuyo cuando se deba absorber.
Se aprende a vivir con la mirada de diamante de un cáncer polar.
¿hacia donde lleva el túnel
que traspasa la traquea y se pierde en las venas,
cuando se cava con el riesgo
de olvidar las coordenadas de la puerta del pasado?
A ritmo desfasado, busco en un átomo de agua la eternidad del universo.
Sentir como este frió va carcomiendo las certezas,
Como este cubo de hielo me esta impregnando,
Sentir es morir y reencarnarse en otro planeta,
Asomar la cabeza al vértigo del abismo interno
Entonces me dispongo a apretar este hielo
Hasta que se derrita por completo y empape mi conciencia,
Y no conforme con eso, esforzare doblemente mi puño para hacerlo hervir
Y bañar así mi corazón con esta agua purificada
Renuncio a la respiración continua
Para tragar historias glaciales,
Y sumergirme en su desquicio.
Y con este cáncer polar a cuestas,
El pellejo incrustado en sus afilados cristales,
Y viendo un iceberg crecer a mis espaldas,
Sorrio…
Me monto en su cima
Y me dispongo a flotar.
